P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

Estamos en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, al Este de la provincia de Jaén, donde nacen los ríos Guadalquivir y Segura. Es el espacio protegido más extenso de España, y tiene una superficie aproximada de 209.500 ha.

Debido a su riqueza natural y cultural su territorio fue nombrado Parque Natural en 1986. Pero en fechas anteriores diferentes organismos ya habían reconocido su valor, en 1960 se declara el Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura, gracias a su riqueza en especies cinegéticas, con una extensión de 70.000 ha; en 1986 la totalidad del Parque es nombrada Reserva de la Biosfera dentro del Programa MaB de la UNESCO; en 1986 se declara Parque Natural, y en 1988 es nombrado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en aplicación a la Directiva 79/409 de la CEE, relativa a la Conservación de las Aves Silvestres. La superficie del Parque Natural ha sido declarada también Lugar de Interés Comunitario, LIC Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en el marco de la Red Natura 2000, encontrándose además los LIC  del Alto Guadalquivir y del Río Guadalimar dentro de su territorio.

accesos

pn comarcas
El Parque se extiende por 3 comarcas, ocupando todo o parte del territorio de 23 municipios, donde reside una población aproximada de 100.000 habitantes.

  • En promedio, la Sierra de Segura ocupa el 68% de la superficie protegida, lo que supone que un 77,6% de su territorio está declarado Parque Natural, contando con tres municipios (Hornos de Segura, Santiago-Pontones y Benatae) con la totalidad de su territorio protegido. Se extiende por los municipios de Beas de Segura, Benatae, Génave, Hornos de Segura, Orcera, La Puerta de Segura, Santiago-Pontones, Segura de la Sierra, Siles, y Torres de Albanchez. Santiago-Pontones es, con gran diferencia, el municipio que más superficie representa (32,5%) en el total de la extensión del Parque Natural siguiéndole, a mucha distancia, Segura de la Sierra, Cazorla y Siles.
  • La comarca del Alto Guadalquivir, dónde se encuentran las sierras de Cazorla y El Pozo, ocupa un 25% de la superficie del Parque, extendiéndose por parte de los municipios de Cazorla, Chilluévar, Hinojares, Huesa, La Iruela, Peal de Becerro, Pozo Alcón, Quesada y Santo Tomé.
  • La Comarca de La Loma y Las Villas ocupa un 7% del Parque, ocupando parte de los municipios de Iznatoraf, Sorihuela del Guadalimar, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo.

El Parque Natural es un espacio no demasiado proclive para la agricultura, siendo sus aprovechamientos tradicionales principales el forestal y el ganadero. Sin embargo, el Parque contribuye de manera decisiva a la generación de una oferta de bienes y servicios que colaboran al equilibrio ambiental como son el control de la erosión en la cabecera hidrográfica del Guadalquivir y Segura, la regulación del ciclo hidrológico a partir de los enormes reservorios superficiales y subterráneos, la renovación del aire viciado y la absorción de dióxido de carbono, el mantenimiento de la biodiversidad, la producción de recursos naturales -materias primas, productos alimentarios, fuentes de energía- y la generación de actividades recreativas, turísticas y educativas para la población.

La zona es una cadena de montañas, valles y altiplanos enclavada en la Cordillera Bética, limitando al Oeste con el Valle del Guadalquivir y al Noroeste con Sierra Morena. El tipo de rocas que lo forman, el relieve escarpado y la abundancia de agua, han originado unas características geológicas, botánicas, faunísticas y paisajísticas con entidad suficiente para constituir uno de los entornos naturales más espectaculares y variados de la geografía ibérica.

pn herreriasSierra de Segura. Foto: Geoiberia.

Clima

El clima es suave, con una temperatura media en verano de 30-35º C y en invierno de 10-15º C, siendo frecuente en esta época las nevadas. En las zonas más occidentales del Parque Natural se dan temperaturas medias anuales próximas a los 16º C, mientras que en las partes más elevadas, situadas en el noroeste del espacio protegido, se alcanzan medias anuales por debajo de los 12º C. Las precipitaciones varían según las zonas de 800 a 2.000 l/m2. Estas condiciones variables, unidas principalmente a la orografía, han propiciado la existencia de microclimas donde habitan especies típicas de zonas más norteñas. La elevada precipitación media anual es una de las características más destacadas, ya que el Parque es uno de los islotes pluviométricos más relevantes del Sur Peninsular. El relieve montañoso, a la vez que facilita las precipitaciones de lluvia, condiciona el comportamiento climático con temperaturas moderadas durante el verano que permiten la importante atracción turística en esos meses del año.

clima
Pinares de media montaña en la Sierra de Segura. Foto: Geoiberia.

Geodiversidad

La historia geológica del Parque abarca más de 200 millones de años. Se encuadra en la Cordillera Bética y sus rocas son sedimentarias, princiaplmente de origen marino somero y continental, con grandes extensión de rocas calcáreas que conforma los relieves más abruptos y elevados. Su evolución geodinámica se enmarca en el ámbito alpino, por lo que es un sistema montañoso muy joven. Las formas geológicas que se observan quedan patentes en la multitud de paisajes y relieves del parque, uno de sus valores más apreciados.

El relieve prebético está condicionado por la influencia de dos importantes sistemas morfodinámicos, el tectónico o estructural y el kárstico, y es uno de los elementos del patrimonio natural de mayor valor didáctico, científico y turístico. A las estructuras tectónicas se han unido la abundancia de agua y la naturaleza carbonatada de las rocas para originar una intricada red de montañas y valles con pendientes muy fuertes y numerosas formas kársticas.

valle segura
Relieves kársticos en el valle del río Segura. Foto: Geoiberia.

La orografía es en general abrupta y quebrada, con una distribución de altitudes que va desde los 400 m en las cotas más bajas de los valles fluviales hasta los 2.107 m, lo que permite caracterizar a este espacio natural como de media montaña. Tiene numerosos picos que sobrepasan los 1.700 m y más del 50% de la superficie del Parque está por encima de los 1.000 m. Tres cumbres sobrepasan los 2.000 m, el pico Empanadas, el pico Cabañas y La Cabrilla.

Respecto a la litología, los materiales son mayoritariamente de naturaleza carbonatada, lo que resulta decisivo para explicar las formas exteriores del terreno, pero también para comprender el tipo y distribución de las especies vegetales y los campos cultivados. El particular comportamiento de la caliza ante la presencia del agua es responsable de la aparición de multitud de geoformas de detalle muy peculiares que caracterizan el paisaje de estas montañas. La formación de encajamientos profundos de los ríos en cañones impresionantes, la proliferación de navas o calares, el desarrollo de terrazas de tobas, la aparición de lapiaces o grutas de hundimiento y disolución forman, en suma, un mosaico geomorfológico de enorme espectacularidad.

La hidrografía está protagonizada por dos grandes ríos, el Guadalquivir y el Segura. El río Guadalquivir, eje vertebral de Andalucía, nace en el municipio de Quesada a 1.350 m de altitud, en la Cañada de las Fuentes, al Sur de Parque, se encamina hacia el Norte hasta el embalse del Tranco, donde gira bruscamente al Oeste para atravesar la mayor parte de Andalucía y verter sus aguas al océano Atlántico. El río Segura nace en Pontones a 1.450 m para dirigirse hacia el Este en dirección al mar Mediterráneo. Aparecen también numerosos arroyos y pequeños ríos que vierten sus aguas al Guadalquivir y Segura o a sus cuencas hidrográficas, entre los que destacan el Gaudalimar, el Guadalentín, el Borosa, el Aguasmulas, el Aguascebas, el Zumeta y el Tus. Todo este conjunto de cursos de agua, modela de forma continua las laderas y añade a la zona innumerables rincones acogedores, sobre todo en la época de deshielo. Por cualquier parte aparecen escarpadas laderas modeladas por los ríos que ocupan sus valles, praderas a cotas altas, cascadas, amplios valles fluviales y un sinfín de pequeños rincones de carácter singular.

La abundante presencia de agua, además de ser un agente modelador del relieve del Parque Natural, constituye una de las características más destacadas del mismo, ya que estos macizos prebéticos son uno de los islotes pluviométricos más relevantes del sur peninsular, lo que contrasta con las limitadas precipitaciones en los ámbitos meridional y oriental del Parque Natural, que conectan con las provincias de Granada, Almería y Murcia.

rios
Las cascadas de La Hueta, en Orcera. Foto: Geoiberia.

Los ríos más importantes del Parque Natural, así como sus afluentes, han conocido una importante labor de regulación mediante la construcción de una red de embalses de diferente tamaño y capacidad, cuyo objetivo fundamental es satisfacer las necesidades agrícolas, energéticas o urbanas de zonas alejadas del macizo montañoso en el que se almacena el agua, sin que ello haya tenido una repercusión favorable al desarrollo de la población local que habita en el territorio productor de dicho recurso. Este enorme reservorio superficial de agua se complementa con el existente en el subsuelo. Gracias a la elevada permeabilidad de las rocas superficiales, el Parque Natural ofrece además una amplia red de acuíferos subterráneos.

Red de embalses del Parque Natural y su entorno de influencia

Cuenca

Río

Embalse

Capacidad · hm3

Guadalquivir

Aguascebas

Aguascebas

6,4

Guadalquivir

Guadalentín

La Bolera

53,0

Guadalquivir

Guadalmena

Guadalmena

346,5

Guadalquivir

Guadalquivir

Puente de la Cerrada

8,0

Guadalquivir

Guadalquivir

Tranco de Beas

498,2

Segura

Segura

Anchuricas

7,8

Segura

Zumeta

La Novia

1

Total

   

920,9

 

pn anchuricas
Embalse del Anchuricas. Foto: Geoiberia.

Biodiversidad

La geodiversidad del parque propicia la existencia de contrastados microclimas en función de la altitud, produciendo marcados gradientes térmicos y pluviométricos que se traduce en una gran variedad de hábitats para las especies vegetales y animales.

En la vegetación actual dominan los pinares. El pino negral, procedente sobre todo de repoblaciones durante los últimos siglos, está muy extendido, pero se conservan también amplias zonas de pino laricio, sobre todo en las cotas más elevadas y en algunos valles del interior del macizo. Entre estos aparecen importantes masas de encinas, áceres, robles e incluso algunos acebos y avellanos, donde se desarrollan una amplia variedad de comunidades vegetales con un alto número de endemismos y de especies catalogadas con algún grado de amenaza.

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Musgos y líquenes. Foto: Geoiberia.

La riqueza florística queda de manifiesto ante la presencia de más de 1.800 especies de flora vascular inventariadas, lo que hace de este Parque Natural una de las áreas de mayor interés botánico de Andalucía, sólo superada por Sierra Nevada. Esta importancia florística alcanza mayor relevancia ante la abundancia de endemismos y especies raras que encuentran en el Parque una de sus últimas áreas de distribución. A nivel del conjunto de España, el porcentaje de especies endémicas presentes en el Parque alcanza el 30%, siendo más de 20 los endemismos locales cuya área de distribución se circunscribe a los límites de este espacio protegido.

Las áreas especialmente ricas en endemismos dentro del Parque se corresponden con los pisos oromediterráneo y, en menor medida, supramediterráneo, presentando una concentración en determinadas áreas, como la Sierra del Pozo, la Sierra de la Cabrilla, la Sierra de Las Empanadas y la zona septentrional de la Sierra de Segura. En cuanto al reconocimiento oficial de esta importancia, destaca el elevado número de especies que se encuentran catalogadas y protegidas según el Decreto 104/1994, de 10 de mayo, por el que se establece el Catálogo Andaluz de Especies de la Flora Silvestre Amenazada en Andalucía: 12 en la categoría de Especies en Peligro de Extinción y 16 en la categoría de Especies Vulnerables.

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Jacinto, La Laguna de Orcera. Foto: Geoiberia.

La fauna del Parque es una vieja conocida por la labor de difusión que hizo Félix Rodríguez de La Fuente, en unos años en los que el estudio y conocimiento de los bosques y la fauna peninsular no gozaban de la popularidad de hoy. Aparecen aquí aproximadamente el 30% de las especies de mamíferos de la Península, el 33% de las aves y reptiles, el 40% de los anfibios y el 13% de los peces.

En los extensos bosques habitan un alto número de especies de vertebrados, entre los que destacan los de marcado interés cinegético como el ciervo, la cabra montés, el muflón, el gamo y el jabalí; y depredadores como la nutria, la gineta, la garduña, el gato montés y el zorro. Entre las aves destacan por su tamaño rapaces como el águila real, el águila perdicera, el halcón y el milano y conocidos carroñeros como el buitre leonado y el quebrantahuesos, que suelen surcar los cielos de extensas zonas. Pero es entre los reptiles donde aparece uno de los endemismos más insólitos, la lagartija de Valverde. En los ríos, conocidos por su gran riqueza piscícola, hay abundancia de trucha común, trucha arcoíris y barbos. La fauna de invertebrados, que suele pasar desapercibida para la mayoría de los visitantes, es sin embargo la que alberga la mayor parte de los endemismos faunísticos de estas sierras.

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Libélula, Las Acebeas. Foto: Geoiberia.

La riqueza faunística del Parque queda de manifiesto ante el hecho de que sean cerca de 200 las especies de vertebrados catalogadas en el mismo, destacando la presencia de determinados endemismos locales como la lagartija de Valverde (Algiroides marchi), descrita por primera vez en 1958, y la subespecie de la ardilla común (Sciurus vulgare subsp. segurae). En relación con los invertebrados, las numerosas especies inventariadas, siendo numerosos los endemismos descritos hasta la fecha, contribuyen, sin duda, a realzar la importancia faunística del Parque en este apartado.

A nivel de protección legal, la fauna alcanza gran relevancia debido a la inclusión de gran parte de las especies presentes entre las principales figuras de protección de ámbito autonómico, nacional y comunitario. A las que gozan de protección por estar incluidas en el Decreto 4/1986, de 22 de enero, de la Comunidad Andaluza, hay que añadir la presencia de 150 especies declaradas de Interés Especial según el Real Decreto 439/1990, de 30 de marzo, por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Por último, con arreglo a las normativas comunitarias, son numerosos los hábitats y especies recogidas por la Directiva Hábitat, bien como especies de interés comunitario para cuya conservación es necesario asignar zonas especiales de protección y/o como especies de estricta protección en el ámbito de la Comunidad Europea.

El Parque Natural también está declarado como Zona de Especial Protección para las Aves ( Z.E.P.A. ) según la Directiva 79/409, del Consejo de la Comunidad Europea de 2 de abril de 1979 relativa a la conservación de las aves silvestres, cumpliendo los criterios para las siguientes especies: Buitre leonado (Gyps fulvus), Águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), Halcón (Falco peregrinus), Buho real (Bubo bubo) y Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax).

bio5Polluelos. Foto: Jesús Olvares.

Ecodiversidad

Desde el punto de vista paisajístico, su relieve escarpado, con la presencia de frecuentes moles calcáreas disectadas por el encajamiento de la red fluvial formando profundos y estrechos valles, su exuberante vegetación, en la que destacan los extensos bosques de pinos laricios, y la presencia constante del agua a través de los numerosos ríos y embalses, configuran un conjunto de extraordinaria belleza y gran riqueza de contrastes.

Prueba de ello es la presencia dentro del Parque Natural de numerosos enclaves y parajes catalogados en diversas figuras por su interés paisajístico. En el Inventario Nacional de Paisajes Sobresalientes (ICONA 1977) son ocho las áreas del Parque inventariadas: la Cabecera del río Tus y Peña Alcón (Siles), los Campos de Hernán Pelea y Calar de las Palomas (Santiago-Pontones), Cueva del Peinero (Villacarrillo-Iznatoraf), los términos de Hornos de Segura y Segura de la Sierra y sus respectivos cascos urbanos, el Valle del río Madera (Segura de la Sierra y Santiago-Pontones), el Valle del río Segura (Santiago-Pontones) y el Valle del río Zumeta (Santiago-Pontones, limítrofe con la provincia de Albacete).

Otro reconocimiento posterior se materializó en 1986, con la aprobación del Plan Especial de Protección del Medio Físico de la provincia de Jaén, que cataloga al conjunto de las sierras que forman el Parque entre los espacios más sobresalientes de la provincia, diferenciando también una serie de espacios más pequeños por su interés ambiental y paisajístico: Salfaraf y Cerro Quintería, Sierra de Calderón y el área forestal de interés recreativo de Cazorla y Segura.

Aparte de estos espacios, cabe añadir una larga serie de áreas que destacan, igualmente, por su extraordinaria belleza, como el embalse del Tranco con sus dos islas Cabeza de la Viña y Bujaraiza, los calares como la Nava del Espino y El Navalperal, el Collado de Góntar, la Cordillera de Las Banderillas, El Yelmo, la cabecera del río Tus y muchos más.

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Sierra de Segura. Foto: Geoiberia.

La presencia humana más antigua de estas sierras está documentada por restos de industria lítica Achelense, del Paleolítico Inferior. Desde entonces han pasado por esta zona numerosas civilizaciones, destacando los íberos, romanos, visigodos, musulmanes y castellanos, que han ido conformando su diversidad cultural e histórica.

Tradicionalmente la economía de sus habitantes se ha basado en el aceite de oliva, la oveja segureña y la madera procedente del aprovechamiento de los pinares. La caza mayor, la pesca y la artesanía han supuesto ingresos adicionales. A esto hay que sumarle el espectacular incremento del turismo rural y de naturaleza durante las últimas décadas.

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Estación de Vuelo Libre El Yelmo. Foto: Geoiberia. 

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