Biodiversidad del PN Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

Fauna

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Gran pavón nocturno. Foto: Geoiberia.

Estas sierras, donde se localizan multitud de hábitats, han constituido durante mucho tiempo un reducto de fauna salvaje muy variado. En el bosque original vivían el oso, el lobo, el lince, el águila imperial, especies que aunque han desaparecido de estos parajes, han dejado su impronta en multitud de relatos y topónimos a lo largo de los paisajes serranos. Aún teniendo en cuenta el número de especies desaparecidas, estas sierras son un lugar donde aún se pueden contemplar multitud de animales, entre los que destacan por su espectacularidad las manadas de mamíferos ungulados y las aves rapaces.

En el Parque Natural aparecen aproximadamente 140 especies de aves, más de 30 mamíferos, 17 reptiles, 7 anfibios y 6 peces, sin contar la innumerable representación de su fauna de invertebrados, entre los que aparecen gran variedad de endémismos. Han sido las caracterísiticas tan pecualiares de este entorno, que se constituye como una isla biogeográfica, lo que ha motivado su alta diversidad específica, entre las que se encuentran medio centenar de endemismos. Todo esto pone de manifiesto el buen grado de conservación de los ecosistemas.

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Fotos: Geoiberia.

Históricamente esta zona ha constituido un reducto de la fauna salvaje, donde han sobrevido especies que no lo han hecho en zonas más cercanas. Su orografía, con un relieve escarpado y difícil de trabajar, ha dado lugar a que los usos del suelo durante los últimos siglos hayan sido forestales, lo que ha traido consigo la pervivencia en estos bosques de gran parte de la fauna autóctona, que encuentra aquí uno de los pocos sitios donde escapar de la frenética conquista del suelo por el hombre.A todo esto hay que unir el hecho de que desde los años 60, estas sierras cuentan con una figura de protección, la de Coto Nacional, a la que se han sumado porteriormente otras. Desde estas fechas, la fauna ha estado sometida a un control más riguroso y últimamente, las nuevas políticas de gestión del medio natural, han proporcionado un marco mucho más adecuado para su conservación.

Actualmente se realizan estudios faunísticos y ecológicos destinados a preservar y mejorar la diversidad de los ecosistemas, a través del control y manejo de las poblaciones. Uno de los mayores retos está en la introducción de especies, que si bien en su día fueron autóctonas de estas sierras, hoy han desaparecido.

Sin embargo, es precisamente el atractivo derivado de la diversidad de la fauna de estas sierras, lo que origina su principal problema. La presión turística de determinadas zonas, sobre todo las más protegidas, está aumentando y afectando a la fauna salvaje, como se observa claramente en las poblaciones de reptiles y anfibios, amenazadas debido a un aumento en la mortandad derivado de la mayor afluencia de vehículos en carreteras y pistas forestales.

 

INVERTEBRADOS

Es dentro de este grupo, enormemente variado, donde aparecen la mayor parte de las especies endémicas de fauna de estas sierras. Es imposible por ahora saber el número de ellas que habitan en estas zonas, ya que aunque se han llevado a cabo numerosos estudios, su diversidad es muy elevada.

Sí se puede tener una idea relativa de su diversidad con base en el cálculo de especies conocidas dentro de cada uno de los grandes grupos respecto al total de las especies presentes en la Península Ibérica. Esta variedad queda patente en la diversidad de insectos, que se cifra en 1/4 parte de todas las presentes en la Península. Por ejemplo, como mínimo el 21 % de los saltamontes ibéricos están presentes aquí, así como el 45% de las mariposas diurnas, entre las que destaca la mariposa isabelina (Graellsia isabelae ceballosi), dedicada a Isabel II , una de las más bellas de Europa.

Sin embargo hay que tener en cuenta que a la hora de establecer un censo de la diversidad, hay factores que influyen en el número total de especies registradas. No todos los grupos se estudian con la misma frecuencia, por lo que es muy común que aquellos más estudiados sean los que más diversidad presentan. Sí se analizasen todos los grupos por igual, la diversidad se aproximaría más a la real, con una distribución más generalizada.

De entre todos los estudios realizados, se destacan a continuación las especies más representativas, endémicas de estas sierras, si bien hay que tener en cuenta que es posible que alguna de ellas ya se encuentre extinguida y que otras tan sólo se han visto 1 ó 2 veces.

Entre los NEMÁTODOS destacar Amplimerlinius paraglobigerus y A. longicauda, Criconemella rosmarini, Hemicycliophora iberica, Pratylenchoides camachoi, y Rotylenchus cazorlaensis.

Entre las ARAÑAS Harpactocrates cazorlensis, Mysmena gibbosa y Trabaea cazorla.

De los CRUSTÁCEOS destacan los dos cangrejos que aparecen en el Parque. El cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes) es autóctono de estas sierras, pero la presión humana y la introducción del cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), muy competitivo, ha desplazado al cangrejo autóctono de la mayor parte de su territorio. Las políticas de conservación de estas poblaciones van encaminadas a la erradicación del cangrejo americano, de tal manera que pueda volver a prosperar el cangrejo de río autóctono.

Pero sin duda, el grupo más numeroso es el de los INSECTOS, que es además el más estudiado, destacando multitud de especies endémicas.

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Fotos: Geoiberia.

Entre los grillos y saltamontes aparece Canariola emarginata, Ctenodecticus ramburi, Chorthippus chloroticus, Eugryllodes carrascoi, Eumigis punctatus templadoi, Omocestus femoralis, y Steropleurus politus.

Entre las cucarachas y mántidos destaca Eukiefferiella bedmari.

En el grupo de los trips aparece Thrips buxi.

Los coleópteros o escarabajos son los más diversificado del reino animal. En estas sierras su número de endemismos es elevado, citándose más de un millar de especies, de las que más de 50 son endémicas, encontrándose poblaciones de Acmaeodera rubromaculata segurensis, Anthaxia españoli y A. segurensis; Cathormioceruus espanoli, C. championi cobosi y C. seguranus; Clytra espanoli; Donus obtusus cazorlae; Entomoculia melendo; Euserica segurana; Gynandrophthalma cobosi; Leiosoma robustum; Lesteva cobosi; Orthochaetes hirticulus; Otiorhynchus proceruscazorlae y O. sulcogemmatus; Potamonectes cazorlensis; Scythropus dentipes; Sipalia cazorlensis; Sitona mateui; Stropphosoma globulicolle y S. pseudoebenista.

Los lepidópteros o mariposas están ampliamente representados, con más de 400 especies citadas, con al menos 10 endémismos. Aparece Adalbertia castiliaria cazorlensis, Graellsia isabelae ceballosi, Lygephila fonti , L. herrerai y Nychiodes obscuraria torrevinagrensis.

 

VERTEBRADOS

MAMÍFEROS

Se reconocen en el Parque 36 especies de mamíferos, a los que habría que sumar las desaparecidas, como el oso (Ursus arctos), el lobo (Canus lupus) o el lince (Felis lynx). El oso, cuyo nombre se puede encontrar en algunos parajes, desapareció de estas sierras en el s. XVII. Los últimos lobos y linces fueron vistos a finales de los años 20, aunque hay indicios esporádicos posteriores y hoy pueden aparecer de forma relicta en estas sierras, procedentes de enclaves donde sus poblaciones se encuentran en recuperación, como es el caso de Sierra Morena, al noroeste del Parque.

Entre los Ungulados autóctonos destacan el ciervo (Cervus elaphus), la cabra montés (Cabra pyrenaica hispanica) y el jabalí (Sus scrofa), pero con la creación del Coto Nacional de Caza, se introducen en los años 50 el muflón (Ovis ammon), el gamo (Dama dama) y el corzo (Capreolus capreolus). Éste último, que en principio era una especie autóctona, desapareció un año más tarde de su introducción, sin embargo, el muflón y el gamo que no estaban presentes originalmente en estas sierras se han adaptado bastante bien, con poblaciones de numerosos individuos, compitiendo con las especies autóctonas. La época de celo de estas especies ha sido extensamente filmada y dada a conocer al público por Félix Rodríguez de la Fuente y es quizás uno de rasgos más emblemáticos del Parque. El ciervo comienza la "berrea" en septiembre, continúa el gamo con la "bronca" en octubre, el muflón entre finales del mismo mes y noviembre y con la llegada de la época fría, de octubre a enero, la cabra.

Los Insectívoros están representados por la musaraña común (Crocidura russula), la musarañita (Suncus etruscus), el topo ibérico (Talpa occidentalis) y el erizo común (Erinaceus europaeus). Aparece de forma puntual en musgaño de Cabrera (Neomys anomalus).

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Fotos: Geoiberia.

Los Murciélagos constituyen 1/3 de las especies de mamíferos del parque y están representados por poblaciones de murciélago ratonero forestal (Myotis bechsteini), murciélago de Natterer (Myotis nattereri), murciélago de montaña(Hypsugo savii), murciélago ratonero grande (Myotis myotis), murciélago ratonero mediano (Myotis blythi), murciélago de ribera (Myotis daubentoni), murciélago de oreja partida (Myotis emarginata), murciélago común (Pipistrellus pipitresllus), murciélago de borde claro (Pipistrellus kuhli), murciélago hortelano (Eptesicus serotinus), murciélago orejudo gris (Plecotus austriacus), murciélago troglodita (Miniopterus schreibersi), murciélago rabudo (Tadarida teniotis), murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros) y murciélago de herradura mediterráneo (Rhinolophus euryale). Recientemente se ha encontrado en la Sierra de Segura el murciélago de bosque (Barbastella barbastellus), que hasta ahora no estaba descrito en estas sierras.

Dentro de los Roedores aparecen el topillo común (Microtus duodecimcostatum), el topillo de Cabrera (Microtus cabrerae), la rata de agua (Arvicola sapidus), el ratón de campo (Apodemus sylvaticus), el ratón casero (Mus domesticus), el ratón moruno (Mus spretus), la rata común (Rattus norvegicus), la rata campestre (Rattus rattus), el lirón careto (Eliomys quercinus) y la ardilla roja (Sciurus vulgaris), presente de forma ubicua en todo el parque y que cuenta en estas zonas con una subespecie endémica de la sierra de Segura, Sciurus vulgaris subesp. securae.

Los Lagomorfos, el conejo (Oryctolagus cuniculus) y la liebre (Lepus granatensis) son muy comunes.

Los Carnívoros están representados hoy por ocho especies, sin contar el lobo y el lince extinguidos de estas sierras a principios del s. XX, sin embargo hay registros posteriores puntuales y localizados de especímenes que podrían haber entrado desde Sierra Morena. Entre las especies actuales aparecen la gineta (Genetta genetta), el zorro (Vulpes vulpes), el gato montes (Felis silvestris), la garduña (Martes foina), el turón (Mustela putorius), la comadreja (Mustela nivalis), la nutria (Lutra lutra) y el tejón (Meles meles).

AVES

Entre las aves del Parque se cuentan unas 130 especies, la mayor parte insectívoras, pero con un número apreciable de rapaces diurnas y nocturnas que constituyen un poderoso atractivo. Esta amplia diversidad le ha valido la calificación de ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

Las rapaces constituyen un grupo con numerosos representantes, un total de 26 especies que merecen mención aparte. Entre estas destacaba el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), que aunque desapareció en los años 80, hoy se encuentra en fase de reintroducción.

Entre las rapaces diurnas destacan el águila real (Aquila chrysaetos), el águila culebrera (Circaetus gallicus), el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), el águila calzada (Hieraaetus pennatus), el milano negro (Milvus migrans), el gavilán (Accipiter nisus) el azor (Accipiter gentilis), el ratonero común (Buteo buteo), el alcotán (Falco subbuteo), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el halcón abejero (Penis apivorus), el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y el cernícalo primilla (Falco naumanni), el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el alimoche (Neophron percnopterus), y el buitre leonado (Gyps fulvus). Entre los visitantes ocasionales nombramos el buitre negro (Aegypius monachus), el águila pescadora (Pandion haliaetus), el águila imperial (Aquila adalberti), el milano real (Milvus milvus), el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus).

Las rapaces nocturnas están muy bien representadas en todos los entornos, destacando el búho real (Bubo bubo), la lechuzacomún (Tyto alba), el buho chico (Asio otus), la lechuza campestre (Asio flammeus), el autillo (Otus scops), el mochuelo común (Athene noctua) y el cárabo común (Strix aluco).

Son variadas las aves acuáticas y de ribera que se encuentran concentradas en los embalses, lagos y a lo largo de los ríos y arroyos, durante todo el año o de forma temporal, para criar o como reposo en sus viajes migratorios. Una de las aves más emblemáticos de los ríos de las sierras, sobre todo en las zonas de aguas limpias, en los arroyos de montaña, es el mirlo acuático (Cinclus cinclus), también merece mención especial, el martín pescador (Alcedo atthis), aunque es mucho menos abundante. Otras especies típicas son el escribano palustre (Emberiza schoeniclus), la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) y la blanca (M. alba). Muy relacionados con las zonas de aguas tranquilas, principalmente sobre los embalses son comunes el avetoro común (Botaurus stellaris), el ánade real (Anas platyrhynchos), el pato colorado (Netta rufina), la polla de agua (Gallinula chloropus), la focha común (Fulica atra), el rascón (Rallus aquaticus), el buitrón (Cisticola juncidis), el cormorán grande (Phalacrocorax carbo), la garza real (Ardea cinerea) y el somormujo lavanco (Podiceps cristatus). En los bosques de ribera aparecen también un número apreciable de aves entre las que destacan el ruiseñor bastardo (Cettia cetti), el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) y la oropéndola (Oriolus oriolus).

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Fotos: Geoiberia.

Entre las aves que habitan los linderos de bosques, matorrales, setos, prados, zonas abiertas y cultivadas, destacan la perdiz común (Alectoris rufa), la codorniz (Coturnix coturnix), el sisón (Otis tetrax), el alcarabán (Burhinus oedicnemus), el vencejo común (Apus apus), el abejaruco (Merops apiaster), la abubilla (Upupa epops), los gorrionesmoruno, molinero y común (Passer hispaniolensis, P. montanus, P. domesticus), la calandria común (Melanocorypha calandra), la totovía (Lullula arborea), la alondra común (Alauda arvensis), la cogujada común (Galerida cristata) y montesina (C. theklae), el alcaudón real (Lanius excubitor), la tarabilla común (Saxicola torquata), el escribano soteño (E. cirlus), el jilguero (Carduelis carduelis), el verderón común (C. chloris), el pardillo común (Acanthis cannabina) y el zorzal charlo (T. viscivorus) que también pueden aparecer en las zonas boscosas. Son típicos asimismo el verdecillo (Serinus serinus), el estornino negro (Sturnus unicolor), la urraca (Pica pica), el rabilargo (Cyanopica cyanus), la paloma zurita (Columba oenas) y la torcaz (Columba palumbus), el cuervo (Corvus corax) y el carbonero común (Parus major).

A esta lista habría que añadir un número elevado de especies que si bien no habitan de forma permanente en el parque, si lo utilizan como zona de reposo, cría, etc. Por lo general es en las zonas más bajas y térmicas, con alimento más abundante, donde se encuentran la mayor diversidad y cantidad. Destacan entre otros el zorzal alirrojo (Turdus iliacus) y el común (T. philomelos), la curruca (Sylvia atricapilla), el pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y el mosquitero común (Phylloscopus collybita).

En las áreas forestales autóctonas o de repoblación y en las zonas rocosas aledañas se registra una variada representación de aves, ya que la gran extensión de este ecosistema dentro de estas sierras ha traído consigo su abundancia. Esta amplia diversidad se localiza en todo el parque, si bien muchas de ellas muestran preferencias por determinados tipos de masas forestales. De entre las rapaces, la más característica de estas zonas es el azor, capaz de cazar y volar entre la enmarañada vegetación de algunos de estos bosques.

En el encinar y en los bosques caducifolios (quejigal- aceral y melojar) son típicas el petirrojo (Erithacus rubecula), el arrendajo (Garrulus glandarius), el herrerillo común (Parus caeruleus), el mirlocomún (Turdus merula), el chochín (Troglodytes troglodytes), el mito (Aegithalos caudatus), el agateador común (Certhia brachydactyla) y el trepador azul (Sitta europaea).

En los pinares, ampliamente extendidos por todas las zonas aparece una fauna de aves muy característica aunque menos diversa que la de los bosques anteriores, donde destacan el piquituerto común (Loxia curvirostra), abundante en las zonas de pinos laricios, cuyos piñones constituyen su alimento; también son muy típicos los conocidos "pájaros carpinteros", como el pito real (Picus viridis) y el pico picapinos (Dendrocopos major); por último entre los insectívoros destacan el herrerillo capuchino (Parus cristatus), el carbonero garrapinos (Parus ater) y el reyezuelo listado (Regulus ignicapillus).

Las paredes rocosas tan abundantes en estas sierras, son por lo general doblemente llamativas, por su morfología y por la fauna de rapaces que suelen llevar asociadas, entre las que destacan buitres leonados, águilas reales, halcones peregrinos y águilas perdiceras. Dentro del resto de aves que construyen sus nidos en estas zonas destacan el avión común (Delichon urbica) y el avión roquero (Hirundo rupestris), el vencejo real (Apus melba), la grajilla (Corvus monedula), la corneja negra (C. corone corone), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), el gorrión chillón (Petronia petronia), el escribano montesino (Emberiza cia), la paloma bravía (Columba livia), el roquero solitario (Monticola solitarius), la collalba negra (Oenanthe leucura) y el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).

REPTILES

Entre los lagartos y lagartijas , el más emblemático de todos los que aparecen es la lagartija de Valverde (Algyroides marchi), endemismo de estas sierras y de la sierra de Alcaraz (Albacete), que vive en zonas rocosas cerca de cursos de agua. También se registran en el parque especies más populares como el lagarto ocelado (Lacerta lepida), la lagartija colirroja (Acanthodactylus erytrurus), la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), la lagartijacenicienta (P. hispanicus), la lagartija ibérica (Podarcis hispanica) y la salamanquesa común (Tarentola mauritanica).

Los eslizones están representados por el eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) y el tridáctilo (C. striatus) y entre los reptiles ápodos aparece la culebrilla ciega (Blanus cinereus).

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Fotos: Geoiberia.

Dentro de los ofidios existen en estas sierras un número variado de especies. Merece mención especial, por su mordedura venenosa la víbora hocicuda (Vipera latasti), a la que se puede encontrar en rocas y caminos soleados y cerca de los cursos de agua, muy activa en las horas de más calor. Otros ofidios son la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), la culebra de herradura (Coluber hippocrepis), la culebra de escalera (Elaphe scalaris), la culebra viperina (Natrix maura), la culebra de collar (Natrix natrix), la culebra de cogulla (Macroprodotum cucullatus), la culebra lisa meridional (Coronella girondina) y la culebra lisa europea (Coronella austriaca).

Entre las tortugas destacar al galápago leproso (Mauremys caspica), de costumbres acuáticas, al que es difícil de ver en las orillas de los ríos y arroyos, ya que al menor ruido se zambulle en la corriente y la presencia del galápago europeo (Emys orbicularis).

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Lagarto ocelado. Foto: Geoiberia.

ANFIBIOS

Los anfibios están representados por el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), el sapo común (Bufo bufo), el sapo corredor (Bufo calamita), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) y el sapo partero bético (Alytes dickhilleni), recientemente registrado y muy parecido morfológicamente al sapo partero común.

Tan sólo aparece una especie de rana, la rana verde común (Rana perezi). Habita también, la salamandra (Salamandra salamandra), abundante en zonas húmedas.

Destaca por el último el Tritón jaspeado (Triturus marmoratus), presente tan solo al norte del Parque, en la Sierra de Segura.

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 Fotos: Geoiberia.

PECES

El hábitat fluvial, la estructura y el funcionamiento de los procesos biológicos que se desarrollan en el conjunto de cauce, orillas, márgenes, lecho y llanura de inundación son esenciales para conocer las poblaciones piscícolas de salmónidos y la evolución de sus hábitats. La problemática asociada a las cuencas determina en cada momento el estado y evolución de las poblaciones que las habitan, que fluctúan en abundancia y estructura dependiendo de los factores bióticos y abióticos.

De entre estos, es la trucha la más apreciada por su valor culinario, sobre todo la trucha común (Salmo trutta), autóctona de estas sierras y a la que se puede encontrar en los ríos y arroyos de aguas limpias y bien oxigenados. Sin embargo, en todo el parque sus poblaciones se han visto mermadas debido a la introducción hace unas décadas de la trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss), una especie foránea más adaptable y fácil de pescar que su homónima. También en los ríos encontramos bogas (Chondrostroma willkommii), barbos gitanos (Barbus sclateri) y cachuelos (Leuciscus pyrenaicus).

En los embalses abunda las carpas (Cyprinus carpio) y el black-bass (Miicropterus salmoides).

Entre las especies autóctonas aparecen la trucha común (Salmo trutta), el barbo gitano (Barbus sclareti), la boga del Guadiana (Chondrostoma willkommii), el cachuelo (Leuciscus pyrenaicus) y el calandino (Leuciscus alburnoides). Las especies introducidas son la carpa (Cyprinus carpio), el black-bass (Micropterus salmoides) y la trucha arco-iris (Oncorhynchus mykiss).

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Fotos: Geoiberia.

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